Inversiones: Series y Rondas de Financiamiento para Startups

Por Guillermo De Vivanco - hace 1 año

Sección: Startups


Una startup o emprendimiento dinámico es una empresa privada con una propuesta innovadora que se caracteriza por su alto potencial de crecimiento y capacidad de liderar mercados, muchas veces rompiendo con empresas tradicionales. Para aprovechar este potencial de crecimiento, una startup necesita levantar capital muchas veces. Generalmente este capital llega acompañado de otros intangibles como la experiencia, el conocimiento y los contactos que puede generar un inversionista. Por ello, también se le denomina como “capital inteligente”

 

La Ruta de Financiamiento de una startup

Si dibujamos la ruta de financiamiento de una startup, primero es el mismo emprendedor quien financia su empresa tanto con su capital como con su tiempo, luego vienen la familia, amigos, fans y, si la propuesta es innovadora, programas del gobierno o multilaterales como Innóvate Peru o BID-Fomin. Después vienen las incubadoras y aceleradores de startups como Utec Ventures y Wayra, entre otras, que ofrecen recursos para que los emprendedores validen sus productos y soluciones con el mercado. Una vez demostrado que el equipo ha sido capaz de ejecutar su idea y validar su mercado, es el turno de los inversionistas ángeles, los fondos de Venture Capital (o capital emprendedor) y los fondos de Private Equity (o Capital Privado) - en orden cronológico, según la etapa de crecimiento del negocio y su valorización. Finalmente, el emprendimiento puede salir al mercado de valores a través de una OPI  (oferta publica inicial), ser adquirido por una empresa más grande o recomprado por el emprendedor. Es en este momento donde un inversionista recupera su capital, en teoría multiplicando varias veces su inversión.

 

Las herramientas de inversión varían según las series

 

Cada evento de financiamiento de una startup es llamado una ronda o “Serie” de inversión. La primera Serie es denominada la Serie Semilla donde participan la familia, los amigos y conocidos, así como las incubadoras y aceleradoras de startups, y los inversionistas ángeles. Las herramientas utilizadas en esta etapa generalmente son prestamos personales o notas convertibles en acciones. Si una startups logra consolidar su crecimiento con estos recursos, puede atraer a los Fondos de Venture Capital quienes financian el escalamiento de los emprendimientos a través de la denominada Serie A; la siguiente ronda de inversión es la Serie B, luego la serie C y así sucesivamente. Estas series generalmente se dan cada 12 meses siempre y cuando el emprendimiento cumpla con sus hitos y aumente su valor. Las herramientas utilizadas en esta series son generalmente acciones preferentes convertibles. Es decir, acciones que tienen preferencia sobre las acciones comunes en caso de liquidación o venta, y que pueden convertirse en acciones comunes para obtener derechos de voto y liquidez.

 

(Foto: Eureka-experts.com)

 

A mayor inversión, mayor apoyo (y mayor control)

El grado de control e influencia de un inversionista sobre un emprendimiento también es relativo a las rondas o series de inversión. Si bien gozan de protecciones minoritarias, los inversionistas ángeles carecen de mecanismos de control fuertes en comparación a los fondos de capital emprendedor o privado. Los inversionistas ángeles firman cheques que van desde $50 mil hasta $500 mil. Estos montos pueden ser menores o mayores si este tipo de inversionista participa en redes de inversión o invierte de forma independiente, además depende de la madurez del ecosistema de emprendimiento local, así como de los avances y fortalezas de la startup. El enfoque de los inversionistas ángeles apunta o debería apuntar a apoyar y a  guiar al emprendedor antes que a controlarlo o regularlo. Los fondos de capital emprendedor comprometen mayores recursos, con tickets mayores al millón de dólares en la Seria A hasta inversiones que pueden superar los 100 millones de dólares en series más avanzadas. Si bien estos fondos también buscan apoyar y guiar al emprendedor, exigen ciertos derechos para poder influir en las decisiones del negocio  - como por ejemplo - un lugar en el directorio, el derecho a veto para la venta de la empresa si tienen minoría o derechos de “drag-along” en caso de tener mayoría, así como la capacidad para reemplazar al equipo gestor en caso no esté alcanzando los hitos acordados. Si bien estos derechos pueden sonar demasiado favorables para los inversionistas, el valor intangible que traen a la mesa es en muchos casos vital para el éxito del negocio. No solo guían y refuerzan el equipo gestor, optimizan las estrategias y abren nuevos mercados, sino también facilitan subsiguientes rondas de financiamiento. Los fondos de capital privado son inclusive más activos en su posición de control y generalmente invierten a un emprendimiento con el objetivo de potenciar o reestructurar el manejo de la empresa y así incrementar directamente su valor.

 

Ejemplos de éxito, de serie semilla a serie F

Hay muchos casos que dibujan la secuencia de inversión de un emprendimiento dinámico. Un ejemplo corresponde a Spotify, una startup de música digital que brinda a sus usuarios el acceso a millones de canciones. Spotify tuvo su primera ronda de inversión Serie A en octubre del 2008, levantando 22 millones de dólares a una valorización de 100 millones. En los próximos siete años, Spotify levantó siete rondas de inversión, la ultima fue la Serie G donde levantó 526 millones de dólares a una valorización de ocho mil millones de dólares, multiplicando su valorización en 80 veces en este período. Otro ejemplo más conocido y extremo es el de Uber, aplicación móvil que conecta pasajeros con conductores, que en febrero del 2011 levantó once millones de dólares en su Serie A a una valorización de 60 millones. En julio del 2015, Uber cerró su Serie F de inversión levantando mil millones a una valorización de 50 mil millones de dólares, multiplicando mas de ochocientas veces cada dólar invertido en un período de cinco años.

 

Son inversiones de riesgo pero atractivas, y no solo por el retorno económico

Si bien estas historias de éxito son las que aparecen en todos los medios, la realidad es que 9 de cada 10 startups fracasan y que solo un tercio de las startups del portafolio de un inversionista ángel o de un fondo venture capital, genera el retorno de todo el portafolio. Sin embargo, también hay que considerar que las startups están tomando cada vez más protagonismo en la economía mundial y sus innovaciones están cambiando industrias enteras. Si un inversionista tiene la capacidad y el capital para tolerar pérdidas y consolidar un portafolio mayor a diez inversiones, sus probabilidades de encontrar un “home run” y tener un retorno muy superior a cualquier otro instrumento financiero, aumentan considerablemente. Si a este retorno se le suma la posibilidad de interactuar constantemente con emprendedores innovadores y creativos, de estar al lado de las ultimas tecnologías y generar un impacto en la productividad y el desarrollo económico de su país, un inversionista debería tener más de un motivo para acompañar a una startup en estas series y rondas.

 

Autor: Guillermo de Vivanco

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