Diseño web: ¿Qué tipo de clientes debemos evitar?

Por Mariana Barreto - hace 1 año

Sección: Tech


Una vez que finalizan la carrera de diseño y se enfrentan al mundo real, los diseñadores de páginas web se ven a sí mismos envueltos en una situación bastante desagradable. Quizás los profesores te hayan advertido sobre ser lo más exigente posible cuando se trata de nuevos clientes o quizás hayan sugerido lo opuesto. No obstante, la realidad a menudo es un rudo despertar de lo que esperas cuando te sumerges al campo laboral.

Existen muchos factores como la alta demanda o la necesidad del mismo profesional, lo cual hace que el diseñador permite que otros no valoren su trabajo, al aceptar un trabajo a un pago por debajo del promedio.

Todos sabemos lo difícil que puede ser mantenernos firmes y buscar trabajo de calidad que pueda mejorar nuestra carrera, en lugar de perjudicarla.

Cuando nos toca un terrible cliente, que, por ejemplo, se niega a pagar por nuestro trabajo en su totalidad o en parte, o tiene un millón de cambios que hacer a nuestros diseños, gastamos más en costos de trabajo para terminar ese proyecto. Por lo tanto, contar con un mal cliente significa malas noticias, punto. Siempre mantener un mal cliente nos costará más de lo que realmente vale.

Evitar a los microgestores

Los clientes contratan por una razón: para mejorar la rentabilidad de su negocio, ya sea una página web de información, un producto o una marca personal. Al menos al comienzo, ellos saben que necesitan un profesional que intervenga y cree algo útil, el cual contribuya a cumplir sus metas generales de contar con más ingresos.

El objetivo principal de todo diseñador es encontrar clientes que confíen en uno. Si no hay confianza, los clientes podrán abrumarse de ansiedad y comenzar a microgestionar.

Hablando en términos generales, aunque no siempre, cuanto más alto es el precio de los servicios de diseño, mayor será las veces que encuentres clientes que respeten tu juicio y confíen en ti, y mayor será el número de clientes malos que ahuyentes.

Hay que asegurarse de cobrar siempre el valor de nuestro trabajo. Si en algún momento de la carrera se comprometen las tarifas de nuestro trabajo, será más difícil hacer la corrección en el futuro.

No ver lo malo

En la actualidad, más y más diseñadores escogen trabajar a larga distancia en lugar que en persona, y muchos pueden incluso nunca conocer a sus clientes frente a frente. Esto es bueno pero a la vez malo. Si consigues un buen cliente, simplemente recibir simplemente el brief del diseño, mantener una comunicación a través de correo electrónico y dejar fluir nuestra magia sería perfecto. Pero si tu cliente es un poco difícil, esto podría  ser una pesadilla. Existe una serie de estudios en donde se indica que la interacción cara a cara y el lenguaje corporal son dos de los factores más importantes para la creación de una relación de cualquier tipo, en especial aquella que involucra un negocio.

Si se trabaja de forma virtual, no hay forma de medir la química entre el diseñador  y el potencial cliente. Skype puede ser una herramienta muy útil, pero si se  puede conocer al cliente en personas, es mucho mejor. Independientemente de si se conoce o no en persona al cliente, para trabajos de largo plazo es importante conocer a los clientes en persona y escuchar de sus propios labios si su personalidad es algo que podemos o no lidiar.

Es posible conocer mucho sobre el tipo de cliente que una persona será a partir de la forma en la que habla, las palabras que utiliza para describir su trabajo y la naturaleza del trabajo que les gustaría que hagas. Si sientes un mal presentimiento del cliente, tómalo como una señal para saber cómo lidiar con él o en todo caso, si sabes que no podrás, rechazar el trabajo.

Los signos de advertencia

Si el cliente no respeta lo que haces, te lo hará saber de forma sutil (y algunas veces no tan sutil), sobre todo en la forma que ellos discuten el proyecto que tienen para ti. Las señales de alerta más obvias son los clientes que te prometen “publicidad” y “más clientes” en algún momento indeterminado en el futuro. Si formas parte de la comunidad de diseño online por algún tiempo, sabrás que hacer un trabajo especulativo es una de las cosas más perjudiciales que puedes hacer para tu propia carrera, y para la industria del diseño en general.

No obstante, incluso los clientes que pagan utilizarán este tipo de trabajo cuando saben que te ofrecen un pago que cualquier agencia de diseño web o proveedor del servicio consideraría un insulto. No tienes que trabajar por “publicidad”. Es tentador, pero aquellos clientes potenciales que ofrecen eso nunca lo hacen de la manera que tú crees.

Para ti, la publicidad significa contar con referencias concretas. Si el cliente puede proporcionarte una lista de clientes que paguen para que puedas contactarte en el futuro, entonces fantástico. Pero si no hacen esto, significa que están jugando contigo y recibir un pago de ellos será quizás más problemático de lo que vale.

La siguiente gran señal de alerta es cuando los clientes potenciales minimizan la cantidad de tiempo, esfuerzo o trabajo que requiere un proyecto. Oraciones como “no debería tomarte mucho tiempo” o “un estudiante podría hacer esto” o “es una cosa sencilla” o “lo podría hacer yo mismo, pero no tengo el tiempo”, es señal de este tipo de cliente.

Un cliente que automáticamente asume que lo que haces no tomará ninguna cantidad significativa de tiempo es un cliente que no entiende sobre lo que involucra un proceso de diseño. En estos casos se puede optar por dos cosas: tomar el desafío y educar al cliente de manera que valore tu trabajo o rechazar el trabajo. En cualquiera de los casos debes tener en cuenta que este tipo de cliente es una persona que siempre discutirá contigo sobre las tarifas o costos extra, ya que está convencido de que has acumulado horas extra solo para engañarlos. Obviamente, es necesario que para cada trabajo hagas firmar al cliente un contrato para prevenir cualquier inconveniente.

La última y quizás la más insidiosa señal de alerta de los clientes es trabajar con un cliente “diseñador” o “director artístico”. Conoces el tipo. El dueño de un negocio que en secreto quiso estudiar diseño y que quiere formar parte activa en el proceso de diseño a pesar de no tener conocimiento de diseño.

Este tipo de clientes también son conocidos por ser difíciles de trabajar para la mayoría de diseñadores, por lo tanto, a menudo cuentan con trabajos de diseño sin terminar y buscan a un diseñador que pueda terminarlos. Probablemente llamen en horas inapropiadas para informarte sobre cambios urgentes o ideas que tienen sobre tu trabajo, o quizás no sepan muy bien lo que realmente quieren que hagas o sobre lo que les gusta.

Mucho antes de que los problemas aparezcan, puedes emplear estos sencillos pasos para asegurarte de no quedar atrapado en un torbellino desagradable de contratos rotos y trabajos sin pagar. Siempre ten en cuenta que cuando uno se reúne con un cliente por primera vez, tanto tú como él realizan una evaluación mutua.

Finalmente, el cliente correcto siempre respetará tu tiempo y experiencia, siempre responderá a tus preguntas y preocupaciones en el momento oportuno y será realista y profesional en sus expectativas. 

 

Autor del artículo

Mariana Barreto

Gerente Comercial en Staff Digital, Agencia de Diseño y Marketing Digital en Lima, Perú.

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